PERFECTA
Perfecta. Nunca ocho letras encajaron tan bien con una persona. Y es que por más sinónimos que busque no encuentro palabra que mejor defina todo lo que eres, todo lo que ofreces, y todo lo que has hecho en mí. Perfecta. Ese adjetivo casi prohibido, merecido únicamente por seres tan especiales como tú. Perfecta y pura como el agua de alta montaña, perfecta como una noche de invierno ante la chimenea, perfecta como la sonrisa de una madre y como un beso bajo mil estrellas. Perfecta como todas esas pocas cosas que están a tu altura en este mundo. Llegaste a mi vida en medio de su autodestrucción y fuiste capaz de poner en orden a este desastre. Tú y solo tú supiste limpiar los malos sentimientos que ensuciaban una felicidad demasiado escondida, la misma que reboso desde que comenzaste a pasear por mi mente. Perfecta, tanto que no sabría catalogar lo nuestro de otra manera que escape a lo perfecto. Pues fuiste la primera y única en construir un oasis de paz en ...