PERFECTA
Perfecta.
Nunca ocho letras encajaron tan bien con una persona.
Y
es que por más sinónimos que busque no encuentro palabra que mejor
defina todo lo que eres, todo lo que ofreces, y todo lo que has hecho en
mí.
Perfecta.
Ese adjetivo casi prohibido, merecido únicamente por seres tan especiales como tú.
Perfecta
y pura como el agua de alta montaña, perfecta como una noche de
invierno ante la chimenea, perfecta como la sonrisa de una madre y como
un beso bajo mil estrellas. Perfecta como todas esas pocas cosas que
están a tu altura en este mundo.
Llegaste a mi vida
en medio de su autodestrucción y fuiste capaz de poner en orden a este
desastre. Tú y solo tú supiste limpiar los malos sentimientos que
ensuciaban una felicidad demasiado escondida, la misma que reboso desde
que comenzaste a pasear por mi mente.
Perfecta,
tanto que no sabría catalogar lo nuestro de otra manera que escape a lo
perfecto. Pues fuiste la primera y única en construir un oasis de paz en
el que refugiarme del caos que me atormentaba.
Mi persona soñada, mi oxígeno, mi canción favorita, mi recompensa a tanto sufrimiento. Perfecta.
Contigo aprendí que hasta los colores más apagados podían brillar, que hasta el chico más triste podía sonreír.
Perfecta,
tanto que para serlo ni siquiera necesitas existir. Te basta con seguir
siendo ese ideal que me hace levantarme cada mañana con ganas de
continuar viviendo. Una persona que puede llegar y puede no hacerlo, y a
la que ni siquiera debería escribir. Pero supongo que esto es lo único
que puedo hacer por ti, porque si finalmente decides llegar quizás así
logre que lo hagas antes de tiempo, porque no quiero desperdiciar un día
más sin tu presencia.
Dice la leyenda que si
existe una persona perfecta para nosotros esta terminará llegando a su
debido tiempo, así que tal vez soy un loco por intentar adelantarme al
destino pero cuando hablamos de alguien como tú no soy capaz de esperar.
Es curioso que no te conozca y ya sienta tanto por ti.
Ni
si quiera sé si terminaré por conocerte, pero, por si acaso, que sepas
que yo no voy a cambiar, y que si acabas apareciendo te ofreceré la
versión más real de mi mismo, la mejor que conozco. También decirte por
adelantado que llegaré a quererte más que a mi propia vida, pero, hasta entonces, me querré tanto como sea posible para ser una persona
completa, feliz y perfecta, aunque sea a mi manera.
Es curioso que no me conozcas mientras que yo ya pueda abrir mi corazón para gritar al cielo:
Que tú eres perfecta.

Comentarios
Publicar un comentario