Y DE REPENTE, SANA
Y de repente, sana. Un día dejas de estar en lo más bajo, y vuelves al lugar que siempre habías ocupado. Te miras al espejo y ves que la sonrisa que tanto tiempo llevas forzando vuelve a ser sincera. Sales a la calle y todo vuelve a cobrar color. Te sientes bien, mejor que nunca. Debe ser que hoy estrenas libertad como el niño que estrena zapatos nuevos, con la fuerza y las ganas de recorrer un mundo que todavía está por conocer. Recuerdas las veces que pensaste en marcharte, abandonar, dejarlo todo y comprendes que el problema no lo tenía el mundo, sino tú. Una losa de odio que cargaste durante tanto tiempo que logró consumirte. Hasta hoy, claro. Porque hoy todas esas veces que te prometiste que nunca llovería para siempre han cobrado sentido, hoy por fin ha salido el sol dentro de ti. Has comprendido que ese amor pasado no fue malo, pequeño ni mucho menos puntual, fue un amor incondicional que simplemente terminó para que tú pudieras seguir volando. Que las cosas realmente...