Y DE REPENTE, SANA

Y de repente, sana.

Un día dejas de estar en lo más bajo, y vuelves al lugar que siempre habías ocupado.

Te miras al espejo y ves que la sonrisa que tanto tiempo llevas forzando vuelve a ser sincera.

Sales a la calle y todo vuelve a cobrar color. Te sientes bien, mejor que nunca. Debe ser que hoy estrenas libertad como el niño que estrena zapatos nuevos, con la fuerza y las ganas de recorrer un mundo que todavía está por conocer.

Recuerdas las veces que pensaste en marcharte, abandonar, dejarlo todo y comprendes que el problema no lo tenía el mundo, sino tú. Una losa de odio que cargaste durante tanto tiempo que logró consumirte. Hasta hoy, claro. Porque hoy todas esas veces que te prometiste que nunca llovería para siempre han cobrado sentido, hoy por fin ha salido el sol dentro de ti.

Has comprendido que ese amor pasado no fue malo, pequeño ni mucho menos puntual, fue un amor incondicional que simplemente terminó para que tú pudieras seguir volando.
Que las cosas realmente sí funcionaron pero solo durante el tiempo que les correspondía, el suficiente para dejarte una huella que ya no ahoga, alienta.

Has asumido que no tiene sentido sufrir por quien ya no está y mucho menos odiar a quien tanto has querido, a quien tantos momentos inolvidables te regaló sin esperar nada a cambio. Que no fue un error comenzar ni una pérdida el terminar. Fue una victoria que inspiró a escribir una gran historia que nada ni nadie podrá borrar.

Comienzas a quedarte con lo bueno y olvidas lo malo porque ya has aprendido todo lo que debías, ya no te sirve para nada más.

Hoy dejas de buscarla por las esquinas porque ya no tiene nada nuevo que contarte pero tampoco la evitas porque ya no es dolor lo que representa. Hoy puedes verla, miraros a los ojos, saludaros como dos personas corrientes, aún sabiendo que nada de lo que compartisteis se acerca si quiera a la normalidad. Os sonreís pero solo vosotros sabéis todo lo que esconde esa sonrisa. Solo vosotros sabéis lo que hay detrás.

Besos, luchas y mil aventuras que hoy guardas en tu inmenso baúl de recuerdos como un tesoro. No se pueden modificar, tampoco revivir, pero nunca desaparecerán porque lo bueno de los tesoros es eso, que deben quedarse justo donde están.

Dejas de estar nervioso. Has aceptado tu pasado y el futuro comienza a despertarte ilusión. En cierto modo, todo ha tenido sentido. Toda locura ha merecido la pena con tal de haber llegado hasta aquí. Y es que tuviste que sufrir el frío para volver a dejarte llevar, para conseguir apreciar de nuevo el calor.

Ahora sí estás en paz.

Lo que venga después está en el aire y en tu mano está descubrirlo, pero si hay algo seguro es que estás preparado para recibirlo, venga lo que venga. Porque no hay mayor dolor que aprender a vivir con la ausencia de quien un día llegó a ser el motivo de tu felicidad y tú lo has hecho.

El tiempo ha cumplido su función, ahora te toca a ti.

Ahora que ya no odias, que no te sientes dolido sino afortunado por todo lo que habéis compartido, que has cerrado la puerta y has dejado salir a tu verdadero yo. Ahora que todo dolor se ha esfumado y la herida ha cicatrizado, ahora estás preparado para abrir todas las demás puertas. Estás preparado para volver a vivir.

Y quién sabe, quizás la puerta que busques esté esperándote más cerca de lo que crees.

Así que sal ahí fuera y vive, porque te mereces todas las cosas maravillosas que se esconden detrás de tantas cerraduras esperando a ser abiertas.

Te mereces una vida en la que ya no haya nada que deba sanar.

Pd- Gracias a todos los que estuvieron conmigo cuando no me aguantaba ni yo, a los que me hicieron creer a pesar de las circunstancias. Y a ti, si alguna vez vuelves a leerme, recuerda: Con quien quieras y como quieras, pero sé feliz, porque eso es justo lo que voy a hacer yo. ¿Vale?

Gracias por haber formado parte de mi vida, gracias por todo.

PAZ



Comentarios

Entradas populares de este blog

UN DIBUJO

VUELA

PERFECTA