ENERGÍA
El otro día me preguntaba
a mí mismo qué es energía. Tras pensarlo mucho, concluí que esta es todo
aquello que nos conforma y rodea. Dicho de otra forma, todos y cada uno de
nosotros somos el resultado de la unión de varias fuentes de energía, algunas
positivas, otras negativas, pero todas determinantes, cada una en su medida, a
la hora de configurar nuestra personalidad y nuestro día a día.
La energía no es algo
tangible, pues su existencia se refleja en aspectos mucho más importantes,
aquellos que no se pueden ver ni tocar, pero sí apreciar muy fácilmente.
Todos nosotros
desprendemos un tipo de energía, y detectarlo se reduce a algo tan sencillo
como la sensación que transmitimos a la gente que se cruza en nuestro camino.
Algo que, con certeza, todos hemos notado pero quizás no lo hemos analizado
como se merece.
Intentaré explicarlo con
un ejemplo práctico: sabemos que en el mundo hay gente positiva y gente que no
lo es tanto. Personas que, a través de cualidades como la amabilidad y la
simpatía nos transmiten una sensación de felicidad momentánea que nos impulsa a
encarar el día con más fuerza; llamaremos a estas personas A. Por otra parte,
también nos cruzamos con personas atrapadas en su cruda realidad, personas que,
con una simple conversación, nos quitan las ganas de todo, así de simple. No
necesariamente mienten, simplemente recogen los datos más negativos, los que más
les interesan, y los van difundiendo entre nosotros con el fin de reclutar
gente a la que poder hacer tan infeliz o más que ellos mismos, un mecanismo de
defensa que consiste en escudarse en “lo peor” para no decepcionarse nunca, algo
así como vivir en un dolor constante, una barrera, paradójicamente,
inexpugnable ante cualquier dolor; llamémoslas personas B.
Bien, hecha la distinción
os pido que hagais memoria, porque no me cabe duda de que todos habeis conocido
gente como la que acabamos de describir, y posiblemente, por desgracia, más B
que A, ¿no es así?
Entonces, si parece tan
sencillo, ¿por qué seguimos manteniendo gente B en nuestra vida? Cuando podríamos
rodearnos de gente A que nos de más alegrías que disgustos. Pues muy fácil,
porque la gente B es mucho más poderosa en cuanto a ataduras se refiere. Y es
que la gente A, que transmite felicidad, suele ser feliz y, por lo tanto,
independiente. Pero la gente B, mayormente triste y dependiente, hará todo lo
que esté en su mano para cambiarnos, llevarnos a su terreno absorbiendo toda la
energía que nos compone hasta acabar con todo rastro de nuestra personalidad
anterior. La gente B nos necesita, por lo que no tendrá ningún escrúpulo en
arrancar de nosotros todo elemento que nos identifique para conseguir detenernos,
impedirnos avanzar y recluirnos a su lado en esa cruda realidad. Es esa gente
de la que oímos con frecuencia: “¿Estudiar? ¿para qué? Si no hay trabajo”; “¿Pareja?
Si te va a acabar dejando, hazlo tú primero y ahórrate sufrir más después”. En
resumen, gente que nos transmite algo así como: “¿Vivir? Para qué, si al final
todos acabamos muriendo".
Con todo, mi consejo es
simple. Quizás haya sido demasiado radical exponiendo el problema, pero creo
que el radicalismo y la exageración son necesarios cuando infravaloramos y
camuflamos un problema tan grave como este. No se trata de quedarse con dos o tres
personas, sino de abrirse solo a dos o tres personas. Creo que no tenemos
bastante cuidado con quién colocamos a nuestro alrededor, no somos conscientes
de lo determinante que puede ser el entorno en nuestra vida. Somos seres
sociables y estamos destinados a establecer vínculos con mucha gente, la
intensidad de estos ya es cosa nuestra, pues tú mismo eres consciente de cómo
afecta cada persona a tu energía interior.
B y A, A y B. Al margen
de las etiquetas, recuerda que lo más importante no son ellos, sino tú. Suena
egoísta pero es real. Define tu camino. Descubre quién eres, dónde quieres ir y
quién te acompañará en el viaje, pero, venga quien venga, no dejes que cambie
tu rumbo, porque eso no lo hace un buen compañero, lo hacen los
lastres.
Busca gente que te
impulse, te apoye y te alegre, busca a gente que te haga feliz y no tengas
reparo ni miedo de expulsar a quien no lo haga. Porque tu vida es tuya, y quien
quiera hacerla suya no tiene cabida en ella.
Que no te quiten la
energía.

Comentarios
Publicar un comentario