MÍRAME A LOS OJOS
Mírame a los ojos, dime qué ves.
Unas pupilas algo dilatadas, un color rojizo, poco más. ¿Verdad?
No todo es lo que parece, fíjate bien.
Mírame a los ojos, quizás así descubras una pequeña parte de todo lo que esconden.
Tal vez no lo parezca, pero recogen millones de lágrimas pasadas que no se ven a simple vista.
Tendrás que entrar para verlo mejor, pero tranquila, que voy a dejarte la puerta abierta.
Pues solo en mi piel podrás encontrar alguno de los secretos que esconde mi mirada.
Pues nadie más que yo conoce todo lo que han visto estos ojos.
Momentos tan dolorosos que no quiero recordar, y momentos tan mágicos que no podría olvidar.
Mírame a los ojos, allí guardo mi pasado, presente y futuro. Podrás verlo todo si les prestas la debida atención.
Mírame bien si de verdad quieres conocerme, si de verdad quieres entrar y descubrir todo aquello por lo que he pasado.
Mírame a los ojos, tras ellos habitan todavía personas que dejaron su huella antes de marcharse, cada una a su manera. Pero todas imborrables.
Han visto amor, risas y destrucción a partes muy desiguales. No sabes cuántas mañanas pensé en mantenerlos cerrados por mucho que brillara el sol. Pero siempre volvieron a abrirse empeñados en seguir observando todo lo que la vida me pusiera por delante, fuera lo que fuera.
Mírame a los ojos, no tengas miedo, que, por muchas huellas que tengan, hoy han puesto toda su atención en ti, hoy no tengo ojos para nadie más.
Creo que le estoy dando demasiada importancia.
Al fin y al cabo lo vivido no tiene nada que ver contigo. Pero quizás esta sea la única manera de que te des cuenta realmente de a quién estás mirando.
Así que mírame a los ojos una vez más, porque solo así verás que todos mis pasos han merecido la pena. Acertados o no. Pues fueron ellos los que me han permitido estar hoy aquí mirando los tuyos.
Mírame a los ojos y dime qué ves.
Mírame, y dime que me quieres.
Unas pupilas algo dilatadas, un color rojizo, poco más. ¿Verdad?
No todo es lo que parece, fíjate bien.
Mírame a los ojos, quizás así descubras una pequeña parte de todo lo que esconden.
Tal vez no lo parezca, pero recogen millones de lágrimas pasadas que no se ven a simple vista.
Tendrás que entrar para verlo mejor, pero tranquila, que voy a dejarte la puerta abierta.
Pues solo en mi piel podrás encontrar alguno de los secretos que esconde mi mirada.
Pues nadie más que yo conoce todo lo que han visto estos ojos.
Momentos tan dolorosos que no quiero recordar, y momentos tan mágicos que no podría olvidar.
Mírame a los ojos, allí guardo mi pasado, presente y futuro. Podrás verlo todo si les prestas la debida atención.
Mírame bien si de verdad quieres conocerme, si de verdad quieres entrar y descubrir todo aquello por lo que he pasado.
Mírame a los ojos, tras ellos habitan todavía personas que dejaron su huella antes de marcharse, cada una a su manera. Pero todas imborrables.
Han visto amor, risas y destrucción a partes muy desiguales. No sabes cuántas mañanas pensé en mantenerlos cerrados por mucho que brillara el sol. Pero siempre volvieron a abrirse empeñados en seguir observando todo lo que la vida me pusiera por delante, fuera lo que fuera.
Mírame a los ojos, no tengas miedo, que, por muchas huellas que tengan, hoy han puesto toda su atención en ti, hoy no tengo ojos para nadie más.
Creo que le estoy dando demasiada importancia.
Al fin y al cabo lo vivido no tiene nada que ver contigo. Pero quizás esta sea la única manera de que te des cuenta realmente de a quién estás mirando.
Así que mírame a los ojos una vez más, porque solo así verás que todos mis pasos han merecido la pena. Acertados o no. Pues fueron ellos los que me han permitido estar hoy aquí mirando los tuyos.
Mírame a los ojos y dime qué ves.
Mírame, y dime que me quieres.
Comentarios
Publicar un comentario