SI PREGUNTAS POR MÍ
Será mejor que te lo pienses dos veces antes de hacerlo. Prepárate para lo que estás a punto de oír.
Si preguntas por mí podrás recibir muchas respuestas: algunos te dirán que soy el mismo; que ni los años ni los disgustos han hecho mella en mi esencia. Otros que ya no soy el que era; que el tiempo y los daños han ido mermando todo lo que quedaba de aquel niño por el que hoy preguntas.
Oirás que tengo un corazón que no me cabe en el pecho, también que no soy tan bueno como aparento. Que merece la pena conocerme y a la vez que no te pierdes nada al no hacerlo.
Si preguntas por mí escucharás centenares de historias sobre cómo me fui apartando de lo que un día fue mi entorno, mi vida, mi yo. Sobre cómo me convertí en otra persona cuyo único parecido con su pasado es pura casualidad. Historias sobre como el dolor fue esculpiendo en mí esa forma de ser que nadie parecía haber visto, la luz que sólo unos pocos pudieron apreciar antes de que esta brillara del todo.
Me tildarán de Santo, también de demonio.
Si preguntas por mí corres el riesgo de descubrir cosas que quizás no estés preparada para asumir. Aunque siento decirte que ninguna de ellas merecerá la pena, pues tras tantos años creo que nadie podrá decirte nada real sobre mí, creo que nunca me dejé descubrir del todo.
Así que si de verdad quieres preguntar por mí te recomiendo que no lo hagas.
No puedo asegurarte que merecerá la pena, pero sí que estoy dispuesto a que lo descubras. Abrirte la puerta si de verdad quieres entrar. Mostrarte lo mejor y lo peor de mí. Todo aquello que el resto de gente no te podrá contar, todo aquello que hoy me ha llevado a ti.
Sé que no te doy ninguna razón para quedarte, pero el día en que necesites alguna será mejor que te vayas, hasta el punto en el que te veas obligada a preguntar por mí.
Si quieres conocerme, pregunta por mí.
Si de verdad quieres conocerme pregunta, pero asegúrate de que sea a mí.
Si preguntas por mí podrás recibir muchas respuestas: algunos te dirán que soy el mismo; que ni los años ni los disgustos han hecho mella en mi esencia. Otros que ya no soy el que era; que el tiempo y los daños han ido mermando todo lo que quedaba de aquel niño por el que hoy preguntas.
Oirás que tengo un corazón que no me cabe en el pecho, también que no soy tan bueno como aparento. Que merece la pena conocerme y a la vez que no te pierdes nada al no hacerlo.
Si preguntas por mí escucharás centenares de historias sobre cómo me fui apartando de lo que un día fue mi entorno, mi vida, mi yo. Sobre cómo me convertí en otra persona cuyo único parecido con su pasado es pura casualidad. Historias sobre como el dolor fue esculpiendo en mí esa forma de ser que nadie parecía haber visto, la luz que sólo unos pocos pudieron apreciar antes de que esta brillara del todo.
Me tildarán de Santo, también de demonio.
Si preguntas por mí corres el riesgo de descubrir cosas que quizás no estés preparada para asumir. Aunque siento decirte que ninguna de ellas merecerá la pena, pues tras tantos años creo que nadie podrá decirte nada real sobre mí, creo que nunca me dejé descubrir del todo.
Así que si de verdad quieres preguntar por mí te recomiendo que no lo hagas.
No puedo asegurarte que merecerá la pena, pero sí que estoy dispuesto a que lo descubras. Abrirte la puerta si de verdad quieres entrar. Mostrarte lo mejor y lo peor de mí. Todo aquello que el resto de gente no te podrá contar, todo aquello que hoy me ha llevado a ti.
Sé que no te doy ninguna razón para quedarte, pero el día en que necesites alguna será mejor que te vayas, hasta el punto en el que te veas obligada a preguntar por mí.
Si quieres conocerme, pregunta por mí.
Si de verdad quieres conocerme pregunta, pero asegúrate de que sea a mí.

Comentarios
Publicar un comentario