AHORA QUE SÍ ESTÁS
Te escribo desde mi habitación, como cada día, y como estos meses atrás.
Te escribo para decirte por enésima vez lo mismo de siempre, y espero que no te canses de escucharlo porque yo no voy a parar de repetírtelo, no voy a parar de recordarte lo especial que eres para mí por mucho que te tenga. No voy a dejar de escribirte ahora que sí estás.
Joder, por fin estás, y mira que tardaste en llegar.
Pero, en cierto modo, creo que es mejor así porque necesitaba vivir bajo la lluvia antes de refugiarme en tu sol, porque de lo contrario, quizás no valoraría tanto que ahora estés.
Estás, nunca cinco letras significaron tanto, nunca una palabra dio tanto que hablar.
Vivimos bajo la penitencia de acostumbrarnos a todo lo bueno que nos ofrece la vida mientras sufrimos por todo lo que no nos da. Pero yo he decidido que ese no sea mi caso, me niego a tener que perderte para darme cuenta de que ahora estás.
Que sí, que no estuviste ayer, y que mañana puede que te vayas, incluso, para no volver. Y yo seré el primero en entenderlo, porque el verdadero amor no trata de cadenas, sino de impulsar el vuelo de la otra persona, con o sin nuestra compañía. Claro que entendería tu marcha, pero hoy no, hoy eres un pilar fundamental en mi vida, y en ese equilibrio que llaman felicidad, así que solo pienso concebir este presente, en el que somos nuestros, en el que tú estás.
Por eso precisamente hoy te pido, por favor, que sigas estando. Porque los tiempos cambiarán, el entorno hablará, y quizás nos vayamos acostumbrando a una relación que hoy nos tiene fascinados.
Porque no tengo ni repajolera idea de lo que pasará mañana, pero me trae sin cuidado, porque mañana no habrá nada que pueda hacer para mantenerte a mi lado, es ahora cuando puedo actuar, disfrutar, y ser feliz.
Es ahora, cuando tú sí que estás.
Te escribo para decirte por enésima vez lo mismo de siempre, y espero que no te canses de escucharlo porque yo no voy a parar de repetírtelo, no voy a parar de recordarte lo especial que eres para mí por mucho que te tenga. No voy a dejar de escribirte ahora que sí estás.
Joder, por fin estás, y mira que tardaste en llegar.
Pero, en cierto modo, creo que es mejor así porque necesitaba vivir bajo la lluvia antes de refugiarme en tu sol, porque de lo contrario, quizás no valoraría tanto que ahora estés.
Estás, nunca cinco letras significaron tanto, nunca una palabra dio tanto que hablar.
Vivimos bajo la penitencia de acostumbrarnos a todo lo bueno que nos ofrece la vida mientras sufrimos por todo lo que no nos da. Pero yo he decidido que ese no sea mi caso, me niego a tener que perderte para darme cuenta de que ahora estás.
Que sí, que no estuviste ayer, y que mañana puede que te vayas, incluso, para no volver. Y yo seré el primero en entenderlo, porque el verdadero amor no trata de cadenas, sino de impulsar el vuelo de la otra persona, con o sin nuestra compañía. Claro que entendería tu marcha, pero hoy no, hoy eres un pilar fundamental en mi vida, y en ese equilibrio que llaman felicidad, así que solo pienso concebir este presente, en el que somos nuestros, en el que tú estás.
Por eso precisamente hoy te pido, por favor, que sigas estando. Porque los tiempos cambiarán, el entorno hablará, y quizás nos vayamos acostumbrando a una relación que hoy nos tiene fascinados.
Porque no tengo ni repajolera idea de lo que pasará mañana, pero me trae sin cuidado, porque mañana no habrá nada que pueda hacer para mantenerte a mi lado, es ahora cuando puedo actuar, disfrutar, y ser feliz.
Es ahora, cuando tú sí que estás.

Comentarios
Publicar un comentario